A los pies de la formación montañosa conocida como La Bella Durmiente se encuentra la Cueva de las Lechuzas, uno de los atractivos del Parque Nacional Tingo María, en Huánuco. Su entrada da paso a un espacio donde las formaciones rocosas comparten protagonismo con los animales que habitan en la oscuridad.
Una caverna en el Parque Nacional Tingo María
Cerca de la ciudad de Tingo María, esta caverna permite acercarse al paisaje subterráneo de la selva alta. En su interior se encuentran estalactitas y estalagmitas, formaciones que revelan parte de la historia geológica del lugar.
La roca y la humedad conforman el escenario de un ecosistema que merece tanta atención como el paisaje exterior.
Los guácharos que dieron nombre a la cueva
Pese a su nombre, los habitantes que dieron origen a la denominación de la Cueva de las Lechuzas son los guácharos. Según el inventario turístico de MINCETUR, los antiguos pobladores confundieron estas aves con lechuzas.
Los guácharos son aves de hábitos nocturnos que habitan en cavernas y se alimentan de frutos. Para desplazarse en la oscuridad utilizan la ecolocación: emiten sonidos y perciben los ecos que regresan, lo que les permite calcular la distancia a los objetos que los rodean.
Esta capacidad de orientación ayuda a comprender cómo pueden moverse en un ambiente donde la luz es escasa.
Formaciones rocosas y vida en la oscuridad
Los guácharos comparten la caverna con murciélagos y diversos invertebrados. El guano y otros restos orgánicos presentes en el suelo sostienen parte de esa comunidad, mostrando que la vida dentro de la cueva depende de relaciones que no siempre resultan evidentes durante una visita.
Observar las formaciones rocosas es solo una parte del recorrido. Conocer a sus habitantes permite apreciar la caverna como un ecosistema.
Visitar la cueva respetando a sus habitantes
Durante el recorrido, sigue las indicaciones del personal del parque y permanece en los espacios autorizados. Evita los gritos y las acciones que puedan molestar a la fauna.
Consulta las instrucciones sobre el uso de linternas y otras fuentes de luz antes de utilizarlas. La observación debe realizarse con cuidado y sin iluminar directamente a los animales.
La Cueva de las Lechuzas invita a descubrir una parte de Tingo María que permanece bajo la roca. Visitarla con respeto ayuda a conservar el espacio que hace posible ese encuentro.